Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando The Climb de No Doubt (Spotify, Youtube). Me vais a permitir que, para hablar de The Whitefire Crossing de Courtney Schafer, me apoye en una metáfora facilona. Y es que leer esta novela es, en cierto modo, como subir a una montaña.
En The Whitefire Crossing hay dos partes claramente diferenciadas. Una primera, más interesante, y que en lo que a la trama se refiere coincide precisamente con una peligrosa ascensión en busca de ese paso al que se refiere el título del libro. En estos primeros capítulos conocemos a los dos principales protagonistas de la historia: Dev, un experimentado escalador, y Kiran, un aprendiz de mago. Por diversos motivos, sus caminos se cruzan y ambos se ven inmersos en medio de una red de intrigas y enfrentamientos entre personajes mucho más poderosos que ellos.
Esta parte del libro resulta ágil, vibrante y original en muchos de sus planteamientos. Schafer es, además de escritora, una apasionada alpinista y ese entusiasmo se deja notar y ayuda a que la historia funcione más que correctamente y atrape al lector, a pesar de algunos problemas menores. Una elección arriesgada pero a la postre acertada es la de contar los puntos de vista de los personajes principales en capítulos alternos (hasta aquí nada nuevo) cambiando de la narración en primera persona de Dev a la tercera en el caso de Kiran. Este y otros muchos detalles, logran hacer que esta primera mitad de The Whitefire Crossing resulte una propuesta diferente y con argumentos más que suficientes para satisfacer al lector.
Sin embargo, la novela alcanza su cota más alta hacia la mitad de su longitud, coincidiendo prácticamente con el momento en que Dev y Kiran "hacen cumbre", y desde ese momento inicia un descenso gradual del que nunca acaba de recuperarse. Del mismo modo que después de contemplar las vistas desde el pico de una montaña los paisajes de la bajada ya no resultan tan excitantes, la segunda parte de esta novela suena constantemente a algo ya leído, a caminos ya recorridos en mil y una novelas de fantasía al uso. Personajes bastante estereotipados, un sistema de magia anodino, situaciones carentes de la tensión que tenía la primera parte... Todo se conjuga para dejarnos con la sensación de que, por repetida, ésta es una historia que no era necesario escribir.
No me interpretéis mal. No estoy diciendo que The Whitefire Crossing sea un mal libro, porque no lo es. En absoluto. De hecho, como novela de debut es más que notable. Simplemente quiero señalar que es un obra que va claramente de más a menos y que un inicio refrescante y prometedor da paso a una historia bastante manida y sin nada nuevo o particularmente destacable que ofrecer.
Además, a mí me debió de pillar en un momento en el que me encontraba particularmente sensible, porque me dejó bastante hastiado de este tipo de historias y, al contrario que a mi amigo Miquel Codony, sin demasiadas ganas de leer la continuación o de dar más oportunidades a novelas de fantasía contemporáneas. Afortunadamente, pocos meses después Joe Abercrombie me sacó de mi terrible error. Pero eso es otra historia que debe ser contada en otra ocasión. Posiblemente, la semana que viene.
Sin embargo, la novela alcanza su cota más alta hacia la mitad de su longitud, coincidiendo prácticamente con el momento en que Dev y Kiran "hacen cumbre", y desde ese momento inicia un descenso gradual del que nunca acaba de recuperarse. Del mismo modo que después de contemplar las vistas desde el pico de una montaña los paisajes de la bajada ya no resultan tan excitantes, la segunda parte de esta novela suena constantemente a algo ya leído, a caminos ya recorridos en mil y una novelas de fantasía al uso. Personajes bastante estereotipados, un sistema de magia anodino, situaciones carentes de la tensión que tenía la primera parte... Todo se conjuga para dejarnos con la sensación de que, por repetida, ésta es una historia que no era necesario escribir.
No me interpretéis mal. No estoy diciendo que The Whitefire Crossing sea un mal libro, porque no lo es. En absoluto. De hecho, como novela de debut es más que notable. Simplemente quiero señalar que es un obra que va claramente de más a menos y que un inicio refrescante y prometedor da paso a una historia bastante manida y sin nada nuevo o particularmente destacable que ofrecer.
Además, a mí me debió de pillar en un momento en el que me encontraba particularmente sensible, porque me dejó bastante hastiado de este tipo de historias y, al contrario que a mi amigo Miquel Codony, sin demasiadas ganas de leer la continuación o de dar más oportunidades a novelas de fantasía contemporáneas. Afortunadamente, pocos meses después Joe Abercrombie me sacó de mi terrible error. Pero eso es otra historia que debe ser contada en otra ocasión. Posiblemente, la semana que viene.












